«Mi mujer me lleva la agenda y las facturas, ¿la pongo en nómina?» La pregunta más habitual del negocio familiar tiene tres respuestas posibles — y elegir mal cuesta: prestación de paro denegada, gasto no deducible o un alta de oficio con recargos. Vamos al grano.
El cónyuge y los parientes hasta segundo grado que conviven y trabajan habitualmente en el negocio del autónomo van al RETA como colaboradores: la ley presume que su trabajo no es asalariado. El alta tiene bonificación del 50% durante 18 meses y 25% otros 6, y su sueldo —pagado por banco, con nómina y retención— es gasto deducible para el titular si es de mercado. Ojo: el colaborador no cobra como autónomo normal ni presenta trimestres; su renta es rendimiento del trabajo.
Hijos menores de 30 conviviendo: pueden contratarse como asalariados (sin cotizar desempleo — no generan paro, y esto hay que decírselo antes de que lo descubran). Familiares que no conviven ni dependen: relación laboral normal completa, si el trabajo es real con horario y ajenidad. Y en las SL familiares, el encuadre depende del control societario del grupo familiar: con ≥50% en manos de la familia conviviente, al RETA.
1) El familiar invisible: atiende el mostrador «a ratos» sin alta ninguna. La Inspección de Trabajo hace altas de oficio con cuotas atrasadas y recargo — y las visitas a comercios familiares son rutina. 2) El alta laboral para generar paro del cónyuge conviviente: prestación denegada o reclamada años después. 3) El sueldo sin papeles: pagos en efectivo sin nómina = gasto rechazado al titular y problema de donación para el que cobra.
Bien montado, el colaborador reparte la renta familiar entre dos IRPF (marginales más bajos), genera derechos de pensión propios para el cónyuge y da cobertura de baja e incapacidad. Para el negocio que factura bien con un solo titular, es de las pocas optimizaciones legales, baratas y sin letra pequeña.
¿Su caso tiene matices (hijo de 28 que no convive, SL con dos hermanos, suegra en el obrador)? Son exactamente los matices que cambian el encuadre — consúltemelo antes del alta, no después de la carta.
© Susan Cabot. Página web por Hazhistoria
