Es la consulta más repetida entre mis clientes alemanes jubilados en la costa: «mi pensión ya tributó en Alemania, ¿por qué me la pide Hacienda?» La respuesta corta: porque el convenio hispano-alemán reparte cada tipo de pensión de una manera distinta, y cobrarla sin declararla bien sale caro por los dos lados.
Pensión pública de la Deutsche Rentenversicherung: tributación compartida — Alemania puede gravarla en origen (limitado al 5% del importe bruto para pensiones iniciadas desde 2015, 10% para las posteriores a 2030 según el calendario del convenio… el tipo aplicable depende del año de inicio), y España, como país de residencia, la grava en el IRPF deduciendo lo pagado en Alemania. Pensiones de funcionarios (Beamtenpensionen): tributan solo en Alemania, y en España entran únicamente a efectos de progresividad (exención con progresividad). Pensiones privadas de empresa y Riester/Rürup: cada producto tiene su casilla — la calificación fina decide.
El Finanzamt Neubrandenburg (competente para no residentes) reclama a los jubilados en España la declaración alemana de su Rente; muchos la pagan íntegra como no residentes sin convenio y a la vez no declaran nada en España. Resultado: pagan de más en Alemania (no aplican el límite del convenio) y acumulan un problema en España (residentes que no declaran renta mundial). Lo correcto: declarar en España todo, aplicar la deducción por doble imposición, y en Alemania invocar el convenio — a veces optando por la tributación como residente ficticio si conviene.
Las cotizaciones al seguro de enfermedad alemán (KVdR) descontadas de la pensión son gasto deducible discutible en el IRPF — criterio a defender caso a caso. Y las pensiones alemanas pequeñas combinadas con pensión española activan las reglas de los dos pagadores en las retenciones: la sorpresa de junio tiene arreglo pidiendo retención voluntaria.
Si cobra pensión alemana y vive aquí, una revisión de una hora ordena las dos declaraciones y suele recuperar dinero de años no prescritos. Tráigame su Rentenbescheid y lo miramos.
© Susan Cabot. Página web por Hazhistoria
