Fallece un familiar en Alemania y los herederos viven en España. Empieza entonces un peregrinaje conocido: el banco alemán bloquea las cuentas y pide un documento que acredite quién es heredero. La herramienta pensada precisamente para estos casos es el certificado sucesorio europeo, un documento que ahorra tiempo, traducciones y disgustos.
Creado por el Reglamento europeo de sucesiones, el certificado acredita en toda la UE la condición de heredero, legatario, ejecutor o administrador de la herencia, sin necesidad de procedimientos adicionales de reconocimiento. Con él, el heredero residente en España puede acreditarse ante el banco alemán, el registro de la propiedad alemán (Grundbuch) o cualquier otra institución, y viceversa.
La competencia corresponde, como regla general, a las autoridades del país de la última residencia habitual del fallecido. Si el causante residía en Alemania, lo emite el tribunal sucesorio alemán (Nachlassgericht); si residía en España, el notario español. Este punto sorprende a muchas familias: aunque los herederos y los bienes estén repartidos, hay una única autoridad competente que centraliza la sucesión. La copia auténtica del certificado tiene una validez de seis meses, prorrogable.
Para sucesiones puramente alemanas existe el tradicional Erbschein; para las españolas, la declaración de herederos o el testamento con las actas correspondientes. El certificado europeo no sustituye a estos títulos, pero los complementa con una ventaja decisiva: circula por todos los países de la UE sin apostillas ni exequátur. En herencias con bienes en ambos países suele ser la vía más eficiente para desbloquear cuentas y transferir inmuebles.
Mientras se tramita el certificado, los plazos fiscales corren. En España, el Impuesto sobre Sucesiones se autoliquida en seis meses desde el fallecimiento (prorrogables otros seis si se pide dentro de los cinco primeros). En Alemania, la adquisición debe comunicarse al Finanzamt en el plazo de tres meses. Es perfectamente posible —y a menudo necesario— presentar los impuestos antes de tener todos los documentos civiles resueltos.
Conclusión: el certificado sucesorio europeo ha convertido en gestionable lo que antes era un laberinto de documentos nacionales. La clave está en identificar la autoridad competente, controlar los plazos fiscales de ambos países y coordinar lo civil con lo tributario.
En Susan Cabot Asesoría tramitamos herencias hispano-alemanas de principio a fin: certificado sucesorio, desbloqueo de cuentas, impuestos en ambos países. Permítanos ocuparnos del laberinto.
© Susan Cabot. Página web por Hazhistoria
