Alquiler turístico o larga duración: los números después de impuestos

«El piso de la playa: ¿turístico o larga duración?» Es la decisión inmobiliaria más consultada del despacho — y casi siempre viene decidida por la intuición del bruto («el turístico saca el doble»). Los números después de impuestos cuentan otra historia.

Larga duración: menos bruto, mucho más neto relativo

El alquiler de vivienda estable disfruta de la reducción del IRPF (50% general para contratos nuevos, hasta el 90% en zonas tensionadas con rebaja de renta; el 60% en los contratos anteriores a mayo de 2023). Traducción: de cada 1.000 euros de rendimiento neto, tributan 500 — o 100. Además: sin IVA, gastos plenamente deducibles con sus reglas, y una gestión que cabe en una hora al mes.

Turístico: más bruto, y todo lo demás en contra fiscal

El alquiler turístico no tiene reducción ninguna: tributa el 100% del neto. Los períodos vacíos generan imputación de rentas (paga por tenerlo vacío). Si se prestan servicios de hostelería (limpieza durante la estancia, ropa, recepción), pasa a ser actividad económica con IVA al 10% y sus obligaciones; sin servicios, exento de IVA pero sin deducir el soportado. Súmele: licencia turística (y las moratorias municipales), el registro estatal de alquileres de corta duración, tasas, más rotación, más gastos y la comisión de las plataformas — que ya reportan cada euro a la AEAT (modelo 238/DAC7: el cruce es automático).

El cálculo honesto, con ejemplo

Piso que renta 12.000 euros/año en larga duración (neto 9.000 tras gastos): con reducción del 50%, tributan 4.500 — a marginal del 37%, impuesto ~1.665, neto final ~7.335. El mismo piso turístico facturando 22.000 (neto 11.000 tras comisiones, suministros, limpiezas y gestión): sin reducción, impuesto ~4.070, neto final ~6.930 — y quedan por restar la licencia, las horas de gestión o el gestor (10-20% más), y los meses flojos con imputación. El doble de bruto puede ser menos neto — y siempre es más trabajo y más riesgo regulatorio.

Cuándo sí gana el turístico

Ubicaciones prime con ocupaciones altísimas, gestión profesionalizada de varias unidades (donde ya es un negocio, no un ahorro), o el uso mixto real (lo disfruto en junio, lo alquilo en agosto). Para el ahorrador con un piso y un trabajo, la larga duración gana después de impuestos más veces de las que Idealista sugiere.

¿Tiene el suyo en la frontera? Tráigame los números reales de 2026 y hacemos la comparativa con su marginal y su municipio — media hora, decisión para diez años.

Asesora fiscal contable de pequeñas y grandes empresas de diferentes actividades comerciales.

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© Susan Cabot. Página web por Hazhistoria

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